Dime que si

Escribo del otro lado del espejo, lamentando desde siempre, no besar tu rostro , tus labios, llenarme de tu mirada y creer que todo es posible, solo y únicamente porque ambos lo deseamos. ¿Lo recuerdas?  Mi beso en tu letra acariciando, mi letra perfumando en la distancia y tu tan vibrante, y entregado, ¡Tan vivo! Cuantos años han pasado ya y seguimos cada uno de su lado de la realidad, imitando el amor, desperdiciando el deseo, las ganas, ¡Estas dulces y patéticas ganas de entregarnos entre llamaradas y ternuras, entre besos y espasmos! Y sin embargo te sigo amando, con la esperanza de que vendrás, de que un día tomaré tu rostro entre mis manos y lo besare tan profundo que me quede con tu aliento y el mío congelados ahí, en ese instante de vida de verdad:

 

Roja mi boca te besa

te come la boca 

la juega 

y luego 

desaparece en mi roja sandia,

de lengua despierta

despierta 

Amor en mi boca.

 

Me juzgo con dureza por la cursilería de amarte sin verte, sin conocer tu rostro, solo imaginando tu aroma, tu tacto, tu sonrisa, mágico imán que siempre me has regalado, me digo que esta no es una carta, es solo la forma que tengo para expresar lo mucho que me haces falta, que te necesito y lo triste de mi vida sin ti.

 

El girasol sonríe al sol que le abraza

Teme a la noche 

Abrigo de helada vestidura

Sabe sin embargo que llegara 

Aun a pesar suyo.

 



Texto y fotografía:

Claudia Contreras

 

 

 

 

 

 

 

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